Carta... mis letras tristes... en soledad
Voy a envolverme con unas alas hermosas, níveas, con ese blanco fulgor… y con ellas volaré hacia el universo entero, pernoctaré en alguna nube pasajera y ahí meditaré en lo que ha sido de mi vida… cada uno de mis pasos… seré la crítica más dura… evitaré que mi corazón hable, sienta… porque entonces todo afán será disuelto porque el amor intervendrá y ya nada será igual… el mundo entero se me hace tan difícil, cada minuto se me hace eterno y aunque por ratos desfallezco no sé de donde vuelvo a resurgir… triste, callada… llena de melancolía transcurre mi vida entera, sin un ápice de ilusiones… sin nada que me haga sonreír… sólo esta extraña tristeza que está aquí en medio de mi pecho… en mi alma… en mi ser… Quisiera ser como las gaviotas de mi mar volando a ras de las aguas, en plena libertad… quisiera ser luz y perderme en los espacios de la nada… quisiera ser… libertad. ¡Cuánto añora mi ser! ¡Cuánto anhela mi alma esas alas hermosas! Volar… traspasar los mares… las nubes… y llegar ahí justo en donde se termina la soledad e inicia la sonrisa que te da la felicidad… alas para volar… volverme aire con un beso…
Quiero remontarme a las alturas y llegar ahí… a la montaña azul en donde se tejen fantasías y sueños… en donde se pierde la cordura y la voz hace eco con las rocas… ¿recuerdas la montaña azul? Aquélla en donde escribí aquéllos versos enamorados… producto de mi fantasía loca porque yo… yo no tengo un amor al cual afianzarme ni que me sane las heridas del alma… yo no tengo a ese amor que me abrace en las noches cuando tengo miedo… y ese temor se adentra en mi ser… en mi piel y de nuevo vuelvo a desfallecer… entonces al contacto de la brisa me llega tu recuerdo… me llega tu voz diciéndome que me amas… pero no estás aquí conmigo… hasta ahora solo tengo la nostalgia del amar y de la espera… de tu espera… de tus ansias y las mías y del beso que se quedó suspendido aquélla noche de ilusiones… aquélla noche en donde imperó la cordura y la razón le ganó al corazón… al sentimiento, al tuyo y al mío… y la nostalgia surgió y nos dijimos adiós… sólo adiós…
A veces quisiera robarle la voz al cenzontle, la sonrisa a la luna y el calor al sol y en conjunto cantarte la canción, mi canción… nuestra canción, aquélla que aún no conoces, la que escribí justo cuando nos dijimos adiós… y cantártela dulcemente acompañada de las notas de mi guitarra… sentada en la ventana mientras la luna observa tiernamente… ¿sabías que la luna es la cómplice de los enamorados?... ¡Ahh! Mi corazón está tan triste… mi ser está tan triste que es difícil percibir la caída de las hojas… es difícil reír a carcajadas… es difícil vivir… Quizás de entre todas esta sea la carta más triste que haya escrito, pero necesito desahogar esta melancolía para poder vivir… para poder sonreír… para poder estar sin ti…
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