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jueves, 7 de mayo de 2015

UNA CARTA PARA MAMÁ AL CIELO


Y se va mi pensamiento suavemente hacia el universo…  y justo ahí en donde se unen las estrellas con el cielo, ahí en donde se forman las nubes en suave terciopelo estás tú… mi dulce madre que tanto añoro y extraño… a ti que en tus brazos me sueño cada  noche… en esa eterna ausencia de besos… de ternura… del te amo envuelto en el beso sutil que me hace despertar en medio de la noche y anhelar el sentir la suavidad de tus manos mesando mis cabellos en esas noches de insomnio en las que solo vaga mi pensamiento en el ayer cuando te tenía conmigo… cuando aún me decías cuánto me amabas… y me llenabas de bendiciones… madre… cuánto es el sentir que me agobia al saber que viene ese día especial en el que vuelan los abrazos y el corazón se llena del más dulce y sutil sentimiento que enaltece los sentidos… te extraño madre  mía… extraño tus consejos… tu amor… el ruido de tus zapatos por toda la casa mientras yo me enrollaba entre las sábanas y no quería despertar…. Te amo madre mía… déjame ponerme unas hermosas alas de mariposa y volar hacia el confín para encontrarte en cada estrella y llenarte de besos y de dulce amor… déjame tenerte un solo instante y llenarte de besos… y déjame soñar que te abrazo fuertemente y ya no te dejo ir… nunca más madre mía… nunca más… eres ese ser hermoso y privilegiado que Dios mismo envió a la tierra para llenarnos de amor… y que hoy… en ángel te ha convertido para bendecirnos desde el cielo… te extraño madre mía… te amo y solo anhelo la espera de  la noche para soñar contigo y así cristalizar mis ilusiones y sueños…

 De mi corazón al cielo... ¡Feliz día de las Madres!

VEN MADRECITA, SIÉNTATE AQUÍ A MI LADO

Ven aquí y siéntate a mi lado, que quiero que me cuentes aquél viejo pasado… de tus años de juventud, de tus noches de insomnio cuando a casa no llegaba… del baúl de los recuerdos en donde guardas un mechón de mis cabellos, los primeros zapatitos y el álbum de las fotos en donde con gran amor recopilaste  mi infancia… siéntate conmigo mi dulce y amorosa madre, que siento la necesidad de sentir tus manos mesando mis cabellos… el calor tan dulce y el aroma perfecto que emana de tu cuerpo… ¡Son tantos los recuerdos! Que me parece todavía escucharte caminar con tus pantuflas viejas por toda la casa… recogiendo el tiradero… buscando en qué emplear el tiempo en el hogar… ¡Y son pocas las horas que descansas!... tal parece que una máquina le da fuerza a tu cuerpecito que aún cansado recorre de norte a sur los cuartos de nuestro hogar…
y es tan grande el amor que destilan tus ojitos… es tan grande el amor que envuelve todo tu ser que nunca madrecita hermosa… ¡nunca quiero verte envejecer ese hermoso corazón que escondes en tu pecho!... ¡Déjame abrazarte mi dulce y bella madrecita!... ahora seré yo quien abrace todas tus cuitas… me volveré la luz, la misma que me alumbraba a través de tus ojitos cuando los míos lloraban!... ¡Déjame decirte un “Te amo”, bajarte rayos de luna que iluminen tu sendero, decirte cuánto te quiero y besar tu linda frente ¡Cuanto te amo madre mía! y cuánto anhelo tenerte por siempre conmigo... sentir la calidez de tus manos sosteniendo las mías... que tus manos enjuguen mis lágrimas y me arropes en tu regazo como si aún fuera un niño... 

¡Te amo mamá!

UNA CARTA PARA MAMÁ




Esta carta te  la escribo con el corazón en las manos, con los ojos llenos de lágrimas por la emoción que me causa el pensar en ti, en lo maravillosa que eres y lo hermosa que siempre te miras… si me dieran a elegir o la vida me brindara un deseo, pediría el poder estar a tu lado… pediría el que estuvieras aquí conmigo llenando mi vida con tu presencia, llenando esos espacios vacíos que deja el no tenerte conmigo… la vida es difícil madrecita, muy difícil y más aún cuando no te tengo conmigo, pero te amo ¿sabes? Y daría todo lo que tengo por poder estrecharte entre mis brazos, por estar en tu regazo sintiendo el calor de tus manecitas en mis cabellos… hoy la vida me ha puesto a prueba para ser cada día más fuerte… 
sé que los hijos debemos volar, sé que las madres, como tú, amorosas y buenas tienen que abrir los brazos y dejarnos ir… ¡pero vieras cuánto nos cuesta alejarnos del hogar… ese hogar cálido en donde nos sentimos protegidos del mundo… de los males, porque ahí estás siempre para protegernos… fiera como una leona cuidando a sus cachorros y amorosa como las mariposas para amarnos… Hoy solo quiero decirte que te amo… que te extraño y que le pido a Dios con todas mis fuerzas el que siempre estés conmigo… que tu corazón tan lleno de amor siga latiendo con esa fuerza tan grande que te caracteriza… y ¡gracias!... gracias madre mía por haberme dado esta vida mía tan llena de amor…