jueves, 11 de junio de 2015

PENSANDO EN TI...


 Deja caer suavemente la mirada… las mejillas arreboladas van contrastando con el frío del cristal… ¡Está pensando en él!... y el recuerdo de sus besos perduran… y se enmudece el ambiente… y se tiñe de colores la noche… y dulces emociones enarbolan la bandera del amor… del confín… de la placidez de su vida que hoy se le antoja tan vacía… tan sola… mientras el rojo carmesí de sus labios arrugados por los años dejan percibir el temblor de su soledad… en la agonía de la espera constante de aquél que un día le prometiera despertar cada día entre sus sábanas de seda… frías por la ausencia y frías por la soledad de una sola piel encorvada por la melancolía… ¡como la novia del mar!... mientras sus ojitos envueltos en ternura entrecerrados por el ayer muestran ese destello que nace de su alma… un suspiro se escapa de su pecho y lentamente cual gotas cuajadas de rocío se humedece la mirada…
¡ya no tiene dolor!... ¡ya no tiene esperanza!... ya el amor se le escapó por la ventana y la dejó como ese mar en calma tan plácida y lejana como sus mismos pensamientos… como si la soledad pesara… como si nunca hubiera nacido para el amor… y su corazón cubierto de parches solo late acompasado… solo late por el simple hecho de existir… melancolía total… ¡quizás la lluvia la llena de melancolía y añoranzas!... quizás la lluvia le trae el recuerdo de aquéllos momentos en donde era feliz… está lloviendo afuera… y está lloviendo dentro de su ser… ella… quien, cual nítida estrella un día fue luz… un día fue amor… élla, la que viajó al universo con sus alas de mariposa hoy… hoy siente que poco a poco va dejando el polvo de la vida y se estanca en la plenitud… y su otoño se vuelve seco… y su otoño se vuelve oscuridad… deja caer suavemente la mirada ya no hay arrebol en su mirada… ya no hay anhelos… ya no hay sueños… solamente la lluvia y el tic tac del reloj le acompañan en su silencio y soledad… ella… la mujer que supo amar…


sábado, 6 de junio de 2015

De Norte a Sur...

Y como suave ola me dejé llevar por el vaivén del mar… meciendo mis sentidos, haciendo mío todo ese caudal de amor que llevo dentro de mi ser… la pesadilla de la soledad enaltece mis noches y las hace frías… aquélla lejana nube en donde viajaba a través del universo y me llenaba de sueños que hoy se me antojan utopías del ayer… soledad que me lleva a cerrar los ojos y perderme en cada uno de mis anhelos cobijados por la luz de la luna… triste y solitaria… con esos rayos que cual sonrisa bajan hasta la cornisa de mi ventana y me dejan sumida en la disyuntiva de no saber para donde girar mi vida… soy suave luz… parca ilusión de no tener un amor… una sonrisa y una mano que me estremezca en el otoño de mi vida… y me encierro en la caracola y espero a orillas del mar que unas manos la peguen al oído y me llenen de susurros plenos de amor y de ansias… aquélla noche de plenilunio me dejó ciega de besos… me dejó como la canción en lontananza que sabe la nota perfecta del ayer… del beso oculto… del amor… de la soledad que me abraza y adormece mis sentidos envuelta en la calidez de mis sábanas blancas que esperan la silueta que abraza y recorre de norte a sur la geografía de mi piel… de norte a sur….

lunes, 18 de mayo de 2015

Carta... Ella y él


Y secó con su aliento las lágrimas que suavemente se deslizaban en sus mejillas… eran cual suave manantial…como fluye el río en la montaña… como crisálida con las alas abiertas al viento… como nube de terciopelo que da forma y se deshace con la brisa del mar… y lloró hasta agotar las lágrimas… y sus gemidos de dolor se incrustaron en las estrellas… no estaba sola… pero sí su corazón roto… pero sí su alma que añoraba…  y se fue quedando dormida, en esa lasitud que lastima… que enreda… que atrapa en los recuerdos…  ¡El quería verla sonreír!... Y se adhería a su tristeza… y tomaba un poca de la brisa del mar y le refrescaba su piel… susurraba un te amo en las caracolas y le incitaba a escuchar… ¡Pero nada le hacía sonreír!... sola, con el rostro sumergido en la melancolía vio pasar  los días envuelta en la añoranza y con la certeza de nunca más volver a amar… y él… a su lado, esperaba un día perderse en esa suave luz de sus ojitos bellos… cansados de tanto llorar… a la espera de un día verla llena de felicidad... Y se sumaron los días y los recuerdos fueron menos… y pasaron los meses y de nuevo el brillo de sus ojos opacó la luz de las estrellas... se envolvió en un suave suspiro  y retomó fuerzas y entereza de aquél que a su lado permanece quieto en espera del olvido… y tomó sus manos y se volvió sonrisa cantarina… y salió el sol en su mirar… y se puso un parche en el corazón… él… a su lado sonríe… y de la mano inician un nuevo caminar…


miércoles, 13 de mayo de 2015

Son... ¿Heridas?...



Dentro de los altibajos de la vida hemos sufrido, llorado… ¡También reído!... y de la misma manera nos levantamos y continuamos nuestro camino… ¡Esa es la actitud correcta!... Cuantas veces en esas noches de insomnio llegan a nuestra mente los recuerdos del ayer… del amor perdido… te preguntas el porqué de las cosas… te preguntas en qué fallaste… pero finalmente sonríes y piensas que a veces vale la pena el iniciar de nuevo… te das ese tiempo que necesitas para poner en orden tus ideas… tus sentimientos… tus metas… esas metas que un día te trazaste y que dejaste tiradas en el camino por seguir otro sendero… y no es que hagas de menos ahora el pasado… ¡No!... tampoco es que te duelas de las heridas que te dejaron… heridas que finalmente hoy han cicatrizado y te han hecho grande… te han hecho fuerte… y se quedaron ahí cinceladas en el alma como prueba fehaciente de que un día entregaste todo… viviste al límite… ¡amaste!... y entre pensamiento y suspiro sabes que cada cicatriz te hace más interesante… más bella… más segura y sobre todo con esa experiencia de no volver a caer… y aprendes de los errores… y aprendes de las caídas… y te haces más grande y más hermosa… y aunque al corazón lo has llenado de parches estás lista para continuar… ¡Eh ahí la grandeza, fortaleza y seguridad de la mujer!... esa mujer que mil veces cae y se levanta con la sonrisa en los labios… esa mujer que aunque tenga el corazón, como las mariposas en el aparador, atravesados por el alfiler, sabe que tiene la confianza y la esperanza de volver a entregarse por entero… pero con más cuidado… con más experiencia de no volver a errar el camino… ¡Toda tú eres especial!... toda tú sabes que ha llegado el momento de dejar atrás el pasado que te hizo caer y llorar y levantarte como toda una princesa y levantar la frente y decir… ¡Estoy lista!... sacudirte el polvo del ayer y sonreír… que eso es lo que te hace más hermosa… más feliz… ¿Las cicatrices que te dejó el ayer?... ¡Esas son tatuajes en el alma!... y te han hecho crecer y llenarte de fortaleza… ¡Sé esa mujer que el mundo conoce!... ¡Sé esa campeona que siempre levanta la cabeza y busca la felicidad!... ¡Sé siempre esa hermosa y gran mujer!...

jueves, 7 de mayo de 2015

UNA CARTA PARA MAMÁ AL CIELO


Y se va mi pensamiento suavemente hacia el universo…  y justo ahí en donde se unen las estrellas con el cielo, ahí en donde se forman las nubes en suave terciopelo estás tú… mi dulce madre que tanto añoro y extraño… a ti que en tus brazos me sueño cada  noche… en esa eterna ausencia de besos… de ternura… del te amo envuelto en el beso sutil que me hace despertar en medio de la noche y anhelar el sentir la suavidad de tus manos mesando mis cabellos en esas noches de insomnio en las que solo vaga mi pensamiento en el ayer cuando te tenía conmigo… cuando aún me decías cuánto me amabas… y me llenabas de bendiciones… madre… cuánto es el sentir que me agobia al saber que viene ese día especial en el que vuelan los abrazos y el corazón se llena del más dulce y sutil sentimiento que enaltece los sentidos… te extraño madre  mía… extraño tus consejos… tu amor… el ruido de tus zapatos por toda la casa mientras yo me enrollaba entre las sábanas y no quería despertar…. Te amo madre mía… déjame ponerme unas hermosas alas de mariposa y volar hacia el confín para encontrarte en cada estrella y llenarte de besos y de dulce amor… déjame tenerte un solo instante y llenarte de besos… y déjame soñar que te abrazo fuertemente y ya no te dejo ir… nunca más madre mía… nunca más… eres ese ser hermoso y privilegiado que Dios mismo envió a la tierra para llenarnos de amor… y que hoy… en ángel te ha convertido para bendecirnos desde el cielo… te extraño madre mía… te amo y solo anhelo la espera de  la noche para soñar contigo y así cristalizar mis ilusiones y sueños…

 De mi corazón al cielo... ¡Feliz día de las Madres!

VEN MADRECITA, SIÉNTATE AQUÍ A MI LADO

Ven aquí y siéntate a mi lado, que quiero que me cuentes aquél viejo pasado… de tus años de juventud, de tus noches de insomnio cuando a casa no llegaba… del baúl de los recuerdos en donde guardas un mechón de mis cabellos, los primeros zapatitos y el álbum de las fotos en donde con gran amor recopilaste  mi infancia… siéntate conmigo mi dulce y amorosa madre, que siento la necesidad de sentir tus manos mesando mis cabellos… el calor tan dulce y el aroma perfecto que emana de tu cuerpo… ¡Son tantos los recuerdos! Que me parece todavía escucharte caminar con tus pantuflas viejas por toda la casa… recogiendo el tiradero… buscando en qué emplear el tiempo en el hogar… ¡Y son pocas las horas que descansas!... tal parece que una máquina le da fuerza a tu cuerpecito que aún cansado recorre de norte a sur los cuartos de nuestro hogar…
y es tan grande el amor que destilan tus ojitos… es tan grande el amor que envuelve todo tu ser que nunca madrecita hermosa… ¡nunca quiero verte envejecer ese hermoso corazón que escondes en tu pecho!... ¡Déjame abrazarte mi dulce y bella madrecita!... ahora seré yo quien abrace todas tus cuitas… me volveré la luz, la misma que me alumbraba a través de tus ojitos cuando los míos lloraban!... ¡Déjame decirte un “Te amo”, bajarte rayos de luna que iluminen tu sendero, decirte cuánto te quiero y besar tu linda frente ¡Cuanto te amo madre mía! y cuánto anhelo tenerte por siempre conmigo... sentir la calidez de tus manos sosteniendo las mías... que tus manos enjuguen mis lágrimas y me arropes en tu regazo como si aún fuera un niño... 

¡Te amo mamá!

UNA CARTA PARA MAMÁ




Esta carta te  la escribo con el corazón en las manos, con los ojos llenos de lágrimas por la emoción que me causa el pensar en ti, en lo maravillosa que eres y lo hermosa que siempre te miras… si me dieran a elegir o la vida me brindara un deseo, pediría el poder estar a tu lado… pediría el que estuvieras aquí conmigo llenando mi vida con tu presencia, llenando esos espacios vacíos que deja el no tenerte conmigo… la vida es difícil madrecita, muy difícil y más aún cuando no te tengo conmigo, pero te amo ¿sabes? Y daría todo lo que tengo por poder estrecharte entre mis brazos, por estar en tu regazo sintiendo el calor de tus manecitas en mis cabellos… hoy la vida me ha puesto a prueba para ser cada día más fuerte… 
sé que los hijos debemos volar, sé que las madres, como tú, amorosas y buenas tienen que abrir los brazos y dejarnos ir… ¡pero vieras cuánto nos cuesta alejarnos del hogar… ese hogar cálido en donde nos sentimos protegidos del mundo… de los males, porque ahí estás siempre para protegernos… fiera como una leona cuidando a sus cachorros y amorosa como las mariposas para amarnos… Hoy solo quiero decirte que te amo… que te extraño y que le pido a Dios con todas mis fuerzas el que siempre estés conmigo… que tu corazón tan lleno de amor siga latiendo con esa fuerza tan grande que te caracteriza… y ¡gracias!... gracias madre mía por haberme dado esta vida mía tan llena de amor…