
Soy cobarde,
lo sé, pero quién no se rinde ante el dolor, quién no se rinde ante ese sentir
de querer pertenecer a un mundo en donde no tiene cabida el amor, muchas veces
se intenta retroceder el tiempo... sabemos que el "quizás" o el
"hubiera" no existe... pero si en verdad existiera diría con letras
mudas quizás si no me hubiera entregado a la ilusión, quizás si no me hubiera
enamorado sabiendo que es la distancia inmensa no estaría aquí escribiendo mi
sentir, le dibujé a la luna tu recuerdo... el humo de un cigarrillo dibujó tu
silueta desnuda que con los brazos abiertos parecía decirme "ven a
mi" sin saber que sólo extendía los brazos en muda súplica para que no
lastimaran mi corazón y te dejé estos versos que los tiré al viento para que se
disolviera el sentimiento aunado a mi lamento....
Déjame ser
la prisionera de tu vida y de tu ser,
quiero en
tus brazos de amor un día fenecer,
dáme la
confianza de saberme siempre tuya
y has que mi
corazón se olvide de las dudas.
Y tejí
horizontes con el mar, adornándolos con listones que el sol en el ocaso
resbalaba sobre el cielo, forme con ellos la geografía de tu piel y en suave
abrazo fui deslizando mis dedos en torno a él... tomé gaviotas enamoradas para
que sin lamentos emitieran tu nombre hasta transformarlo en amor y tomé un poco
de nubes para que sirvieran de testigos de este inmenso amor. Después de todo
ésto quise dejar escrito un verso...
Déjame
tapizar tus ocasos con mis besos,
quiero ser
tuya de principio a fin,
dáme la
dicha de saberte en mi regazo
y has que
vea el mundo con otro color.
Así me llegó
la noche y con esos hilos de plata que la luna deslizaba en tus cabellos, tomé
las estrellas una a una y formé un arco bello, en donde nuestros cuerpos descansaban...
miré el infinito manto tisú... tomé el negro color del universo y amor y magia,
al conjuro de mis versos me vestí de luto y descansé de tí para volar en un
etéreo espacio lleno de dulces te quieros sinceros y plenos... los te quiero
que los ángeles en una oración de amor entonan a la llegad de quien sufre por
amor para acunarlo dulcemente entre sus brazos... en un eterno adiós.
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