
Hoy...
Como tantos días sin futuro, llegan las noches, ésas impregnadas de soledad, donde habita solamente la nostalgia de querer atrapar una estrella y envolverse en su luz. Tener unas alas, volar libre de sentimientos, de recuerdos, de dudas y no sentir esperanzas. Volar al infinito manto tisù, mirar de cerca las estrellas y bajar en picada rauda y veloz a la tierra, sentarse en esa roca azul, mirar entre la noche oscura el leve titilar de las luciérnagas, sentir el fresco del viento, desde lejos contemplar sobre aquél cerro aquél árbol viejo que da sombra, aquél árbol en donde solía sentarme a meditar, ¿recuerdas?, ahí te escribía mil versos, mis sueños, mis anhelos e ilusiones que se volvieron humo. Quise tener suficiente fuerza para alcanzar el cielo, quise sentir en mi piel las nubes, ahora aquí, sentada, pienso mucho, medito en cada paso que he dado, en cómo mi corazón fue abriéndose a una nueva ilusión, cómo fue cayendo la coraza que me protegía de todo. Vivo y viví obsesionada con sentir la suavidad del beso anhelado, de la piel, del amor, que se quedó prendido en la solapa del ayer, más adulta que nunca, con esa fuerza palpable que da la experiencia y la madurez. Sentí que bajó del cielo un ángel que cobijó mis dudas y anhelos, sentí la maravillosa experiencia que da el saber que en algún momento mi corazón volvería a sentir ese latir desmesurado al verle llegar. Y no llegó, se quedó a medio camino, sintió temor y volvió sus pasos al ayer. No dejó que le envolviera en mis brazos, que le diera todo lo que soy y tengo. Ahora, contemplando cómo la luz de un nuevo dìa envuelve mi piel, camino lentamente con la carga sobre los hombros y me siento bajo la sombra del árbol del olvido, deshojo uno a uno el libro que guardaba mis secretos y los tiro al viento sin volver a posar mis ojos en esas letras que mudas quedaron, sin una lágrima en mis ojos, sin pensar, sin sentir para no llorar nunca más, parto en dos el lápiz que dibujaba en letras día a día tu silueta, tus besos, tus caricias y cerrando los ojos, cansada de vivir en este hoy, me sumerjo en el sueño que me da paz, que me da confianza y me pierdo en el espacio del tiempo en un adiós, en un nunca más... Sólo así se sobrevive a los sentimientos que duelen, que lastiman y que callan por temor o cobardía... sólo así quebrando en dos mis ilusiones y para acabar me quito esas alas que un día me protegieron y las cuelgo de la rama más alta para no alcanzarla nunca mas y duermo... sí... tan solo duermo para no pensar en ese ayer... nunca más.
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